
Hace unos dìas decidì buscar un poco de literatura en la biblioteca de la universidad. Buscaba algo de misterio, con lo que pudiera entretenerme durante el fin de semana asin recuersos que me esperaba. Tal vez para mi suerte, me encontrè con un libro que me cauticò con sòlo verlo, y aùn màs cuando descubrì que el autor era Umberto Eco, de quien hablan bastante mis compañeros, pero yo no conocìa bien.
El libro de su autorìa se titula "El nombre de la rosa"; Una novela de misterio, historia y religiòn, donde, con la guìa del jovel Melk, conocemos al viejo y sabio fray Guillermo de Barskerville. Se trata de un hombre misterioso, contradictorio a las creencias estandar de todo religioso del siglo XIV, cuyas costumbres son tan extrañas como èl mismo y no hacen màs que confundir constantemente a su pupilo.
Debo decir que èsta obra, ganadora del premio Strega (1981) y el preio Médicis Extranjero (1982), fue algo tediosa. Es verdad que la riqueza literaria en ella es majestuosa, pero tambièn se convierte en algo problemàtico cuando desde el inicio se revelan tantos apectos que podrìan haber ocupado mayor importancia durante el lento desarrollo con que el lector se encuentra a partìr de los primeros capìtulos.
Podrìa parecer que he juzgado muy superficialmente èste libro, que en su època (hacen màs de 30 años desde su publicaciòn) fue tan bien recibido, pero sòlo me ayudò a entender que nuestra cultura en al actualidad està tan desligada de las historia que, a menos que el lector sea un buen conocedor de los temas que antes he mencionado, le parecerà tan sofocante como a mì.
